fragmentos de La España vacía de Sergio Molina



Un viaje histórico, biográfico y sentimental por un país deshabitado dentro de España. En solo veinte años, entre 1950 y 1970, el campo español se vació. Las consecuencias de este éxodo marcan el carácter de la España de hoy•. Es el gran éxodo rural que no es muy diferente al resto de sociedades industriales. La diferencia con España es que es muy tardío, cien años después de Reino Unido y Francia. Y muy traumático porque sucede en poquito tiempo, en 20 años. En otros países no fue tan de golpe y tuvieron muchos más años para asimilarlo, y nosotros aún estamos en el proceso de digerir ese cambio de nación.


Hay dos Españas, pero no son las de Machado. Hay una España urbana y europea, indistinguible en todos sus rasgos de cualquier sociedad urbana europea, y un España interior y despoblada, que he llamado España vacía. La comunicación entre ambas ha sido y es difícil. 

[...] La España moderna tiene sus raices históricas en dos imperios que sublimaron la ciudad, los romanos y lo árabes. Civilización viene del latín civitas, ciudad. Para nosotros, ciudad y urbe son sinónimos. Hemos perdido el matiz con el que los romanos diferenciaban ambos términos: la civitas eran las personas que vivían en una urbs, palabra que designaba el conjunto de edificios, calles, fuentes y cloacas. Castilla primero, y España después, fueron un mundo de ciudades. Ni romanos ni árabes creyeron que el campo fuera otra coas que el lugar que abastecía a la ciudad y la distancia en blanco entre una urbe y otra. El campo no era parte de la civilización. Castilla se extiende en sus ciudades. La corte era itinerante, pero necesitaba una ciudad como sede. Las había magníficas. De piedra, amuralladas, fueres y seguras. Cuando Castilla llegó al nuevo mundo, en realidad llegaron sus ciudades. Los españoles fundaron urbes de plano ortogonal en todas la costas del continente y en el interior, a la vera de algunas rutas comerciales. 

A comienzos del siglo XIX se comprobó que España no dominaba en realidad lo que hoy llamamos Latinoamérica. Su poder se concentraba en un puñado de ciudades, pero desaparecía unas pocas leguas tierra adentro. En la mayor parte del continente, los españoles no existían y nadie hablaba castellano. 

A otra escala, sucedía lo mismo en España. El país no ha existido fuera de las ciudades. 

[...] La España vacía es un territorio extenso que no tiene ciudades. Los habitantes de esta España vacía se sienten abandonados a su suerte. Muchos están resentidos. Inventan un pasado lleno de vida y niños y gente. Pero lo cierto es que la España vacía nunca estuvo llena. El desequilibrio, que siempre fue muy marcado, incluso en siglos anteriores a la revolución industrial, es ahora insalvable. 

[...] En algo más de la mitad del territorio (53 %) vive el 15.6 % de la población, o el 9,9 % si decontamos los centros administrativos. Dicho de otra forma, el 84,4 % de los españoles viven apretados en el 48 % del territorio.

Fragmentos de La España vacía de Sergio del Molino








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