economía ecológica: la ciencia de la gestión de la sostenibilidad


Hoy en día el objetivo de empujar la economía de las sociedades humanas hacia bases más sostenibles es asumido con generalidad en los documentos de los organismos y agencias internacionales. La economía ecológica se define como la ciencia de la gestión de la sostenibilidad. La sostenibilidad o viabilidad en el tiempo de un sistema viene marcada por sus intercambios con el entorno físico, que escapan a la red analítica usual de los economistas.

Una gestión que además de ser económica pretenda ser sostenible ha de preservar el sistema considerado de estados críticos derivados tanto de la falta de recursos como de exceso de residuos. Ello teniendo en cuenta que los residuos generados dependen de los recursos utilizados en los procesos, por la que la preocupación por la viabilidad de un sistema deber abordar conjuntamente ambos extremos.

El hecho de que la Tierra sea un sistema abierto en energía, pero cerrado en materiales, unido a que, por lo general, resulta bastante más fácil convertir materiales en energía que energía en materiales, hace que la gestión de estos sea a largo plazo el problema económico más delicado, tanto desde el punto de vista de los recursos, como de los residuos, aunque la mayor entropía o desorden referente a los materiales está relacionada con el aumento de la temperatura ambiente originada por la contaminación térmica que trae consigo el uso de los combustibles fósiles. 

Habida cuenta que los organismos necesitan degradar energía y materiales para mantenerse en vida, el único modo de evitar que ello redunde en un deterioro entrópico de la Tierra pasa por articular esa degradación sobre el único flujo de energía renovable que se recibe, el procedente del sol y sus derivados, manteniendo un reciclaje completo de los ciclos de materiales, como el fenómeno de la fotosíntesis. Tres hechos hacen especialmente interesante y ejemplar, desde el ángulo de la gestión de recursos, la transformación de materiales y energía en la fotosíntesis: la energía necesaria procede de una fuente que a escala humana puede considerarse inagotable asegurando así la continuidad del proceso, segundo, los convertidores que permiten la transformación de la energía solar en energía de enlace, las plantas, se reproducen utilizando para ello esa misma fuente renovable, sin necesidad de recurrir a energía derivadas de desorganizar los stocks de materiales existentes en la Tierra y originar problemas de contaminación, y, el tercero, es que los desechos vegetales, tras un proceso de descomposición natural, se convierten en recursos fuente de fertilidad, al incorporarse al suelo en forma de humus, cerrándose así el ciclo de materiales vinculado al proceso.

La cuestión estriba en que la economía de los hombres sepa aprovecharse de la energía solar y sus derivados renovables para cerrar los ciclos de materiales, posibilitando que los residuos se conviertan otra vez en recursos y evitando el progresivo deterioro de la corteza terrestre que actualmente se opera por dispersión de recursos y contaminación de residuos.


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