sobre el mal funcionamiento del mercado, estado y democracia




En la confusión de la conversación distribuida generada por miles de personas opinando sobre la decadencia del sistema, creo que es necesario ir a los conceptos más básicos y desde allí tratar de construir. Aunque se habla de neoliberalismo y democracia, la representación en la realidad de estas ideas no es más que un mal sucedáneo en proceso de descomposición acelerada. Lo que existe ahora mismo es un capitalismo de estado, una economía planificada desde un estado partitocrático, no una economía de libre mercado o una democracia real. Un estado que regula para favorecer grupos de interés que manejan los hilos de expresión popular. Es todo lo contrario de lo que predica el liberalismo y la democracia. Pero también debemos de expresar que pensar que un mercado que no incluye las externalidades medioambientales es un mercado libre es hacerse las trampas al solitario, por remarcar uno de los problemas básicos claves.

Si no funciona la economía planificada, ni el pretendido mercado libre, solo nos queda explorar otras vías, y cada día queda menos tiempo... 

Nuestra idea base de partida se basa en una economía no planificada desde el Estado, con un mercado de libre formación de precios, pero que incluyen las externalidades medioambientales, desde una autogestión comunitaria. No sabemos si es una utopía, pero merece la pena explorarla.


Creo que en una de las claves del fallo del sistema del modelo industrial que estamos viviendo es una cuestión de escalas. Una explotación agrícola-ganadera a pequeña escala puede no necesitar de insumos exteriores, te permitirá cerrar ciclos y autoproducir a nivel familiar, pero será muy difícil (con las actuales condiciones de mercado) obtener una plusvalía para acceder a tener un renta disponible suficiente para comprar otros bienes. El modelo de pequeña escala te obliga a diversificar tus fuentes de ingresos o a vivir prescindiendo de muchas de las cosas de la sociedad de consumo. Ambas ideas son compatibles y en su acertada combinación puede estar la clave del funcionamiento de las unidades productivas sostenibles a pequeña escala.


Creo que es igual de ineficiente y perverso la gestión de los comunes desde la actual burocracia-cleptocracia estatal, que la gestión desde una corporación. La sostenibilidad solo se podrá intentar desde lo pequeño, desde el reparto igualitario y prudente, algo así como los comunes que se gestionaban en la asamblea del concejo…





1 comentario:

Anónimo dijo...

La gente ya no cree en el sistema democrático porque no cumple sus promesas.