el futuro posible solo podrá ser low-tech




Lejos de colapsar, el mundo, especialmente el occidental, ha estado gobernado por un optimismo económico. La ciencia y la tecnología han realizado avances prodigiosos en multitud de campos, entre ellos en la salud, alimentación, pero también en las nuevas tecnologías de la información o las energías alternativas. El crecimiento y florecimiento de las economías de muchos países parecían pues dar la razón a los tecno-optimistas.

Pero entonces llegó la crisis, la peor conocida desde el crash de Wall Street en 1929 y en la que seguimos sumidos desde 2008. Las bases en las que se asentaba ese optimismo han comenzado a tambalearse y se ha empezado a cuestionar seriamente si las predicciones de algunos autores como Meadows, con The Limits to Growth, informe encargado al MIT por el Club de Roma que fue publicado en 1972, aunque prematuras, fueran ciertas.

En agosto de 2014, Antonio y Alicia Valero publicaron el libro Thanatia: the destiny of the Earth’s mineral resources. En él proponen a Thanatia en contraposición a la Gaia de Lovelock, como un planeta comercialmente muerto, en donde el ser humano ha extraído todos sus recursos minerales y los ha dispersado al tiempo que ha consumido todos los combustibles fósiles. Este planeta, del cual crean un modelo termodinámico para su atmósfera, hidrosfera y corteza terrestre, sirve para postular un posible final del Antropoceno, puesto que conocer el final y la velocidad a la que nos aproximamos a dicho fin permite adquirir sentido del sentido y proporcionar evidencias para frenar la degradación. El modelo de tierra crepuscular, o Thanatia, sirve además como punto de partida para evaluar a través del concepto de costes de reposición, la riqueza mineral del planeta. Se trata de un enfoque desde la tumba hasta la cuna, en donde calculan la energía necesaria para reponer los minerales que se han dispersado en Thanatia, hasta las condiciones en las que se encontraron en la naturaleza.

Con el modelo de Thanatia e información que han ido recopilando, se puede abordar algunas cuestiones clarificadoras para desmitificar algunas de las tesis sostenidas por los tecno-optimistas. Éstas son:

¿Hay suficientes recursos energéticos y minerales para mantener un crecimiento ilimitado?

¿Permitirá el ingenio humano a través del desarrollo tecnológico compensar cualquier problema actual o futuro relacionado con la escasez de minerales?

¿Puede absorber Gaia todos los impactos asociados con el desarrollo del ser humano?

Visiones sobre un futuro tecno-mega-optimista, tipo Jeremy Rifkin, creemos que simplemente no será posible. Te recomiendo ver esta charla de Alicia Valero sobre entropía y economía. Nosotros trabajamos en un escenario de tecnología low-tech, con bajo consumo de materiales y energía, basada en cerrar ciclos orgánicos




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