el municipio como base de la organización social y política


Los partidos políticos, en este cambiante contexto, son una entelequia. No son colectivos de personas, sino ideas y proyectos a los que adherirse renunciando a una parte de la forma de pensar personal. La ordenación por tamaño de unidad de convivencia va de la familia a la tribu. El municipio es la primera unidad autónoma de convivencia desde mucho antes de las polis griegas. El concepto de política nace en los municipios: los representantes del pueblo y su alcalde. No es algo impuesto por la fuerza, sino por la necesidad de eficacia. La elección se produce dentro de un entorno en el que las ideologías partidarias son artificiales, porque se reconoce a las personas. El mecanismo de elección de alcaldes y concejales es extremadamente sencillo. En el caso de poblaciones pequeñas, los paisanos con derecho a voto (derecho que se establece entre todos y que también ha cambiado con el tiempo) se reúnen y deciden a mano alzada entre candidatos. Todo municipio ha de tener unas leyes que debe redactar alguien a nivel colectivo, que es el concejo; alguien que las ejecute, que es el alcalde; y alguien que sancione a los que las incumplan, que es el juez. El juez ha de ser un cargo también electo, por lo tanto.

[...] También es posible que algún municipio decida disponer de un banco publico que desplace a los privados. O que decida la mancomunación de tierras de labor. O que implemente políticas que favorezcan el asentamiento de familias foráneas. Las diferentes experiencias serían conocidas por otros municipios. Y la imitación nace del éxito de las políticas. Y de la experimentación, la diversidad.




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