ideas para crear un nuevo sistema productivo




Solo hay una estrategia de supervivencia posible: el ser humano necesita volver a ser orgánico. No podemos seguir detrayendo recursos naturales que la naturaleza no tiene tiempo de regenerar y devolviéndose en forma de contaminación tras su procesado. La sociedad industrial y su sistema agoniza. Hemos entrado en una etapa de transición que durará largo tiempo y que sin duda será traumático. La emergencia de nuevos modelos es vital para que se produzcan innovaciones que puedan resolver el potencial colapso civilizatorio.

Un cambio real del sistema productivo solo será posible desde lo pequeño. La comunidad ocupa el espacio que va dejando el Estado cuando falla, estructurando nuevos tipos de organización económica y social que puedan permitir ser sustentables en el tiempo, desde el punto de vista económico, de cohesión social y sostenibilidad medio ambiental. Solo existe una opción posible: un estilo de vida que tenga una huella ecológica cero. El ser humano tiene que ser capaz de aportar biodiversidad, o al menos, no destruirla de forma permanente.

Un objetivo tan ambicioso solo puede ser posible sintetizando el problema y por tanto simplificando las soluciones hasta un nivel concreto y accesible para cualquiera. Nuestra visión se basa en atacar la “mayor” del problema: la vivienda y el habitat cercano representan casi la mitad del consumo de recursos y la contaminación generada. Investigando sobre vivienda y habitat podremos definir un estilo de vida sostenible y más saludable. 

La autoproducción se consolida como una estrategia factible, que resuelve parcialmente la ecuación básica del equilibrio de la biodiversidad y permite ganar resiliencia ante los peligros de la complejidad del sistema industrialista basado en la superespecialización. El objetivo a corto plazo debe de centrar el esfuerzo en conseguir la autosuficiencia en la alimentación, agua y las necesidades energéticas. Entender y aprovechar las condiciones locales de la gestión de los recursos naturales y su posible evolución a largo plazo es la primera clave. Para conseguirlo podemos tratar de combinar los usos locales de la comunidad preindustrial, que serán distintos para cada lugar, y el conocimiento moderno, fácilmente accesible a través de la red. 

Generar conocimiento y redes de producción entre pares, es la segunda clave. Solo con una adecuada interconexión local de la sociedad red se darán las condiciones básicas de partida para tener éxito. 

No se trata de crear núcleos aislados al estilo de los refugios atómicos. Se trata de crear cédulas autosuficientes que forman tejidos que se agrupan en comunidades. La clave es ser capaces de articular una estructura comunitaria basada en la cooperación, a nivel local y potenciándola creando redes. La sociedad red permite la expansión viral del conocimiento que se va generando de forma dinámica en las interacciones entre pares. 

Una vez alcanzado un nivel aceptable de autosuficiencia alimentaria y energética, es mucho más fácil trabajar en la implantación de un nuevo sistema productivo. El proceso debe de basarse en varios ámbitos que se complementan:
  • Creación de mercados: La creación y desarrollo de mercados locales, físicos y virtuales, facilitaran el comercio y el intercambio. Cuanto mayor sea la tasa de intercambio más más dinámica será la economía. Para retener parte de la plusvalía se puede crear una moneda local
  • Importar “economía”: Un lugar con biodiversidad sostenible y una comunidad cohexionada alrededor de unos planes comunes de futuro, se convertirá en un lugar atractivo para importar talento y, por lo tanto, economía a la zona. 
  • Transformación del Estado: La organización estatal debe de evolucionar hacia un modelo que no frene la innovación, como sucede en estos momentos. La gestión administrativa local adquiere una importancia relevante, pero necesita para ser efectiva una desburocratización y desregulación casi total. La gestión debe de ser comunitaria asamblearía, sin costes de estructura. La viabilidad de muchos servicios públicos solo se alcanzará con la mutualización comunitaria de los mismos. Los activos ociosos deben de ser puestos al servicio de la comunidad, que los integrará en los planes de desarrollo sin la necesidad de tener que recurrir a una financiación de otras administraciones del estado. 
Necesitamos espacios de prueba, laboratorios para experimentar alternativas al sistema productivo actual.

Publicación original en Pan y Trillar




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