efecto Gamonal: violencia y descomposición




Los últimos acontecimiento violentos de la enésima manifestación de indignados, esta vez en Madrid, evidencia una subida de nivel en el proceso de descomposición del sistema, siguiendo el efecto Gamonal donde la violencia se impuso al poder establecido obteniendo una "pequeña victoria".

Pero continuamos con el mismo serio problema inherente a la descomposición, los indignados exigen soluciones a un estado que hacen responsable de sus penurias sin aportar otras revindicaciones que la renta básica y el fin de las políticas de austeridad, mezclado con una ingenua propuesta de cambio de régimen, algo que nunca será posible desde un sistema productivo que ha dejado de funcionar. Es la evolución de un 15 M que no presentó alternativas al sistema productivo fracturado, exigiendo al estado la solución. Los antiguos códigos con los que funcionaba el sistema dejaron de funcionar para no volver a reiniciarse. 

El problema se enroca con unas previsibles consecuencias:
  • Incremento de las manifestaciones y de la violencia por los expulsados del sistema. Veremos muchos Gamonales.
  • Aumento del apoyo a la mano dura por parte de la población que todavía vive bien del sistema y que se siente amenazada. 
  • Radicalización de las posturas enfrentadas. El estado tanteará contrarrestar con mayor violencia. Solo hay que ver las nuevas leyes que se están preparando.
  • Aceleración del proceso de descomposición. Los mercados financieros volveran a sentenciar alimentando el bucle de destrucción de una civilización industrial que está tecnicamente muerta.
Ante esta nueva primavera nacional-española, nuestra visión es la misma que en la primavera de 2011:

No creo que el cambio en el sistema venga provocado por la ilusión colectiva de la protesta. El cambio vendrá por la acciones concretas de comunidades concretas que demuestren que se puede tener una organización económica y social más efectiva que la actual. Para ello creo es importante ir a lo pequeño. "El pueblo" no va a solucionar nada porque es fácil para el sistema engullirlo.

Asistimos al choque cultural de la obsoleta organización de estados-naciones, con una lógica universalista que se estrella con una nueva realidad, la producida por las comunidades surgidas en la red, distribuidas, sin líder, sin jerarquia. Algunas de estas comunidades piden seguir viviendo en el estado del bienestar, otras desprecian al estado y sus servicios. Es la vuelta a la tribu. ¿Quien es tu círculo más cercano? Búscate la vida con ellos, porque esto se cae.




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