rumbo a la sociedad del conocimiento, una estrategia para salir de la crisis


Desde la implosión de las hipotecas subprime en el verano de 2007 se inició el fin de una era y la transición hacia otra, aunque también podríamos situar el punto de inflexión con el estallido de la burbuja punto com en 2000, claro antecedente del comienzo de la crisis financiera. Hablamos del fin de la era industrial y la transición a la sociedad del conocimiento, donde aparecen tiempos de redes, de empoderamiento ciudadano, de comunidades, de capacitación compartida, de nuevos valores y principios que, probablemente convivirán durante varias décadas con los valores de esa civilización que agoniza, en un lucha que será más profunda que una simple lucha de clases, porque habrá unos ganadores (casi todos) y unos perdedores (la estructura del capitalismo de estado, el estado clientelar). La gran contradicción del momento es que es el propio sistema el que se está fagocitando a si mismo en una bacanal propiciada por el devenir de los mercados financieros. Ante el inequívoco proceso de descomposición surgen las dudas, los miedos, la incertidumbre, el vacío, sobre si serán capaces los dirigentes de construir en el erial, si se solucionará cambiando de modelo tras un proceso constituyente, o una vez más será el detonante de un conflicto violento, ya sea por la exacerbación nacionalista o el viejo juego de las guerras entre naciones

No podemos contar con ellos, necesitamos ser dueños de nuestro destino.

En estos momentos convulsos disponer de un análisis, una reflexión, una visión sobre los cambios que se están produciendo es más vital que nunca para poder evolucionar de un modelo fracturado a otro en fase de desarrollo incipiente, para poder definir una estrategia de adaptación. Según la visión en la que trabajamos desde hace unos años, denominamos a esta estrategia básica Rumbo a la Sociedad del Conocimiento, como una alegoría de una travesía hacia un destino al que queremos llegar, en la que utilizamos un rumbo que nos evita perdernos y recalar en buen puerto, a pesar de los temporales, de las condiciones adversas que sin duda existirán en la singladura. Esta estrategia la sintetizamos en tres campos de actuación (medioambientalismo, localización física, globalización virtual) que nos sirve de  palanca para poder armar una estrategia personal, comunitaria, empresarial y/o pública. La idea central se basa en atacar el origen de las inconsistencias del modelo actual aprovechando los cambios tecnológicos.

Teniendo en cuenta que la organización de estados-naciones está en un proceso de descomposición, debido a la globalización, pero sobre todo a la emegencia de las redes distribuidas, hace tiempo que ya llegamos a la conclusión que una organización comunitaria, desde lo pequeño, tendrá muchas más garantías de tener éxito en este incierto entorno, porque dentro de la nueva sociedad red la tribu se convierte en la organización más efectiva, al ser una comunidad real tiene mayor facilidad de llegar a consensos y cuenta con una capacidad adaptativa superior a otro tipo de organizaciones. 

Nunca ha sido tan importante como en estos momentos emprender, arriesgar, crear, innovar. El emprendimiento debe de ser colectivo, compartiendo esfuerzos y buscando complementariades. La figura de la sociedad cooperativa se consolida como la organización de futuro. No solo por la parte filosófica que implica, sino por su potencia como organización mucho menos dependiente del factor capital. En estos momentos estamos asistiendo al proceso creativo más importante de la historia humana que se materializa en una sucesión desbordante de innovaciones en todos los terrenos de la vida, provocado esencialmente por el desarrollo de la sociedad red. 

Nuestra estrategia, Rumbo a la sociedad del conocimiento, define tres campos de actuación, íntimamente ligados entre sí, que permiten la articulación de acciones de inmediata implementación que permite salir de la crisis y posicionarse en el nuevo entorno. Estos son:

Medioambientalismo

No se puede seguir detrayendo recursos a mayor velocidad de los que pueden ser reemplazados por la naturaleza y devolverlos en forma contaminación al medio natural sin que tampoco le de tiempo a absorberlos. 

Los científicos nos avisan desde hace tiempo que vamos camino de un punto sin retorno en el que la actividad humana puede crear un cataclismo medioambiental, un escenario que deja la crisis económico-financiera como un simple juego de niños. Es obvio que no se puede separar el modelo económico del crecimiento basado en el crédito de la destrucción del medio ambiente. El grave problema medioambiental no se ha podido resolver de "arriba a abajo", o sea, con las estructuras de poder existentes. Tenemos suficientes ejemplos observando el fracaso perenne de todas las cumbres medioambientalistas internacionales.

La concienciación es importante, pero solo es una condición necesaria. Uno de los problemas es que buena parte de esa conciencia se ha fusionado con la propia sociedad de consumo, convirtiéndose simplemente en un atributo de marketing, con el que todas las corporaciones quieren vestirse de "verde", intentando diseñar un futuro "inteligente" como el caso de las smart cities, soluciones a medias que realmente no solucionaran el problema medioambiental.

Necesitamos volver a la tierra, acabar con la cultura del despilfarro, implementar nuevos métodos de producción basados en la utilización de materia prima biodegrable, disponer den sistemas de contabilidad ambiental y repercutir el coste ambiental real a cualquiera que contamine. 

Cada comunidad tiene que tener su plan para sincronizarse con la madre tierra. Nada que no sea  acompasase con los latidos de la tierra no nos debería dejar satisfechos, porque el problema permanecerá. Es necesario modular el confort de nuestros estilos de vida en una ecuación que se tardará todavía bastante tiempo en despejar, algo con lo que debemos de contar, aún sabiendo que jugamos con fuego. La idea sobre la podemos trabajar trata fusionar la vida de nuestros abuelos con tecnología de vanguardia. El comienzo es ponernos a mirar a nuestro alrededor y buscar eficiencias.

El cuidado del medio ambiente no sólo es una forma de vida, también es una oportunidad de negocio. Nuevos mercados, nuevos productos pueden generar un vector económico que permita salir de la crisis económica. 

Localización económica

Ninguna comunidad puede permitir que la plusvalía se escape por los desagues de la globalización. Una comunidad sostenible es capaz de conseguir acaparar buena parte de la plusvalía que genera el mercado. Si esta se cede al mercado global, la plusvalía desaparece y la comunidad se empobrece.

Necesitamos localizar la economía, al menos buena parte de la economía "física". Toda estrategia de localización económica es fuertemente medioambientalista, asienta la riqueza localmente y permite un desarrollo social cohesionador, facilitando la cooperación.

La clave para la localización económica es la creación de mercados, comenzando por la emergencia de una oferta local que incentive la demanda. La oferta más sencilla de promocionar a nivel local es el sector primario, agricultura y ganadería local, que no podrá ser de otra manera que ecológica, pudiéndose desarrollar el sector secundario con estrategias de producción P2P y globalizando el terciario utilizando la red. Una vez creado un inercia mínima, el flujo circular de la renta se acelerará generando una tendencia sostenible de desarrollo económico y social. 

La estrategia se puede apalancar de forma importante utilizando una moneda local para facilitar el comercio, la creación de empresas y la plena utilización de los recursos productivos, terminando con el desempleo y los problemas de financiación inherentes al dinero estatal. La propia comunidad genera el crédito que necesite. El colateral es la propia solvencia comunitaria. 

Los servicios públicos también tienen que localizarse, desarrollando la sociedad red y utilizando la capacidad productiva no aprovechada, o sea, los desempleados para cubrir las necesidades de la sociedad local. Para hacerlo de forma efectiva, de nuevo, un banco de tiempo o una moneda alternativa se convierten en una potente herramienta. El absurdo de la situación actual con el corsé del dinero fiduciario controlado por el estado, donde por un lado se recorta y por otro lado el propio sistema condena al desempleo a parte de la población, se soluciona asignado a tareas productivas los recursos ociosos.

La localización, además, permite ganar en autosuficiencia y resiliencia, reduciendo la dependencia de la sofisticada y débil estructura logística de la sociedad industrial.

Sociedad red

El mundo virtual es una replicación del mundo real que permite tener múltiples identidades, acceder a todos los rincones del planeta, crear conocimiento, mercados y empoderar a los ciudadanos en cualquiera que sea su tipología asociativa, compartiendo conocimiento y estrategias. 

A estas alturas ya lo sabemos, la red es todo. La red empodera al ciudadano al crear un sistema sencillo y efectivo de crear conocimiento que al ser compartido entra dentro de una de las estrategias claves de la supervivecia evolutiva del ser humano, la cooperación. La red permite crear mercados, acceder a la globalización virtual o crear comunidades transnacionales. Un blog y una red es suficiente para acometer cualquier proyecto. La red provee de conocimiento a la comunidad para localizar la economía y acaparar la plusvalía dentro de la comunidad. La sociedad red también es utilizable a nivel servicios públicos, donde las atribuciones clásicas del estado dejan de tener sentido ante la potencia de una organización comunitaria en red.

Los principios del software libre se extienden a todos los ámbitos, creando un nuevo tipo de economía basado en el código libre, cambiando las reglas de la innovación incluso la necesidad de contar con capital para desarrollar proyectos. El factor humano sube varios escalones como factor de producción. 

El desarrollo de las comunidades virtuales propició la expansión de nuevas formas de entender la existencia. La ética hacker es el conjunto de valores que emergen de las primeras comunidades cooperativas de programadores, que se materializa luego en las primeras expresiones comunitarias en Internet y las comunidades de desarrolladores de software libre y que se puede resumir en tres puntos:
  • La afirmación de una nueva ética del trabajo a partir del conocimiento como motor y móvil principal de la actividad productiva y la vida en comunidad más allá de su remuneración monetaria.
  • La afirmación de la unidad y autonomía de la propia vida a partir de la no aceptación de la separación entre tiempo de vida y tiempo de trabajo en la producción social de conocimiento (lo que a su vez, al ser la comunidad real el sujeto de esa producción, implica vindicación y práctica del pluriespecialismo).
  • La libertad como valor fundamental, materialización de esa autonomía personal y comunitaria. Frente a las instituciones existentes: el hacker no reclama que las cosas «se hagan», las hace él mismo y si reclama algo es que sean retiradas las trabas de cualquier tipo (monopolios, propiedad intelectual, etc.) que le impiden construir las herramientas del cambio por si mismo en y con su comunidad.


6 comentarios:

Silvia dijo...

Un análisis y síntesis muy acertados. Creo que el primer paso para un cambio radica en romper la dependencia que el Estado crea. Llevamos tantos años confiando en que el Estado soluciona un alto porcentaje de nuestras necesidades, que no nos damos cuenta de que se ha vuelto ineficiente, inútil y un lastre para el desarrollo de cualquier actividad, ya no sólo en materia de innovación sino en nuestro día a día. El Estado debe desaparecer y las comunidades organizarse en base a núcleos pequeños cuya operativa pueda ser eficiente y manejable, lejos de cualquier modelo que atente contra la libertad y la autonomía de cada uno de los miembros de la comunidad.

Silvia dijo...

En cuanto a la localización de la economía, lo primero que habría que hacer es dar un valor cierto al uso indiscriminado de recursos naturales que debido a la sobre explotación actual están abocados a desaparecer. La crisis medioambiental se origina en la negación sistemática de valorar los recursos que expoliamos a la madre tierra sin seguir una política sostenible, ni tan siquiera una política de reposición. Hasta que una manzana cultivada de forma ecológica en el huerto de enfrente, no tenga el mismo valor que una manzana cultivada en China, que ha viajado miles de kilómetros pasando por múltiples intermediarios, no se conseguirá dar el salto hacia la localización.

----- jorge juan ---- dijo...

El fallo evidente del estado nos lleva a un escenario muy distinto del existente desde la época de la Ilustración y el fin del Antiguo Régimen.

La duda que surge es como será la deriva en los próximos tiempos sobre la coexistencia de organizaciones comunitarias virtuales o no, conviviendo con un modelo en descomposición.

Cristina Carrillo dijo...

Planteas una propuesta integral y muy coherente, en la que puede aprovecharse "lo mejor de todos los mundos". Muy oportuna la idea de la localización física y la globalización del conocimiento. Creo que el gran reto está en la necesidad de superar actitudes y comportamientos muy arraigados; en particular, el adormecimiento social que otorga al Estado un papel protector y responsable, en detrimento de la iniciativa personal. Tengo la impresión de que los países anglosajones están ligeramente más avanzados que los latinos en cuanto al asociacionismo y al valor que otorgan a la responsabilidad individual (lo que no quiere decir que no sigan teniendo también muchos ámbitos de mejora! :-). En nuestras sociedades no andamos muy sobrados de ciudadanos con flexibilidad ante la incertidumbre y ganas de explorar... Sí es cierto que situaciones de shock como la actual pueden contribuir a despertarnos a muchos!

----- jorge juan ---- dijo...

Silvia: para localizar la economía y poder competir en precios con China no hay otro camino que desarrollar mercados locales. Atraer a comunidades emprendedoras será tan vital como en una empresa atraer talento.

----- jorge juan ---- dijo...

Cristina: creo que tienes razón en el papel que muchos asignan al estado, como protector y motor de muchas de las actividades, pero una de las caras de la crisis es el fallo del estado. Vamos a un nuevo modelo en el que el papel del estado será radicalmente distinto que el que ha tenido en los últimos 200 años.

Muchas gracias por tu comentario