el mar engulle las islas del Caribe



Entre la “aculturación” occidentalista del paraíso de los indios kuna y los efectos del cambio climático en Kuna Yala, tenemos un sensación de estar viviendo un mundo que se encuentra al borde de la extinción, sintiéndolo como una gran metáfora del momento que nos ha tocado vivir. La temperatura está subiendo en el planeta haciendo que suba de forma importante el nivel del mar. Se puede cuestionar si es debido a los ciclos naturales o si es causado por la actividad del hombre, pero no el hecho en si mismo, la subida de la temperatura y sus consecuencias directas. Quizás ambas teorías tienen parte de razón en la explicación del fenómeno pero tenemos que abandonar el debate estéril para centrarnos en la estrategia adaptativa. 

Mientras todo esto sucede, a parte de el proceso de selección natural que provoca, que aunque no lo percibamos se está produciendo a marchas aceleradas, también está provocando un proceso de selección cultural casi más imperceptible todavía. 

Nos cuentan los kunas que hace diez años todas las islas de Kuna Yala eran más grandes. Tenías anchas playas. La vegetación quedaba a varios metros de la línea del agua de mar. Ahora se las está comiendo el mar, están siendo literalmente engullidas. El fenómeno es fácilmente apreciable en casi todas las islas. El mar rompe contra la línea de cubierta vegetal. La erosión de las playas es clara. Muchas palmeras, sus troncos o sus raíces están ahora dentro del agua. El mar ha avanzado un mínimo de 10 o 20 metros haciendo retroceder a la frágil línea costera de la mayoría de las islas. 

El Congreso Kuna formado por lo shailas (jefes) de las diferentes comunidades discute desde hace tiempo sobre lo que está ocurriendo. Algunos creen que ellos, los propios kunas, son los causantes, ya que convirtieron los manglares de las islas en cocoteros, rompiendo el equilibrio del ecosistema. Otros piensan que es el mal provocado por la locura de los hombre blancos. Creen que hemos contaminando la madre tierra y que la contaminación está acabando con la vida en el mar como ellos la concebían. En las reuniones del Consejo debaten sobre como organizar una potencial vuelta al Darien, a la selva impenetrable, que abandonaron hace más de 500 años. Los kunas, tras 1000 años de lucha como pueblo, siguen demostrando su capacidad para sobrevivir al plantear debates tan profundos como replantear hasta su propia existencia territorial. 

Entre tanto occidente hundido por la crisis sistémica observa en la lejanía como suceden estos hechos, parece que de forma inexorable, aunque vemos como cada vez más gente en nuestro mundo, en el cual seguimos embebidos gracias a la tecnología, se preocupa por intentar evolucionar nuestra forma de vida. Las máximas de las ciudades en transición: “Empezar. Profundizar. Conectar. Construir.”, se han simplificado para tratar de hacer llegar el mensaje. Nosotros, por nuestro lado, seguimos intentando intuir lo que viene, aunque nos preocupa mucho la velocidad en el deterioro que observamos




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