por el fin de la corrupción y el capitalismo de amiguetes


"Lo que tenga que ser, será".

Esta reflexión se impone ante el pensamiento anestesiante que cunde en nuestra sociedad. El trabajo diario y los problemas cotidianos nos impiden pensar, pararnos a analizar como vivimos, las injusticias que nos rodean. Se da por sentado que los políticos son corruptos, así funciona el mundo. Se da por hecho la lógica de la adhesión, donde no podemos generar nuestro propio pensamiento, si no que tenemos que adherirnos al pensamiento de A o B. Siempre hay un elección, pero no parte de un proceso intelectual personal, se nos exige que elijamos entre las opciones que han creado otros y que son burdamente vestidas para esconder los claros intereses que sustentan las alternativas disponibles. Por ejemplo, hablamos de las opciones políticas PSOE y PP, que sustentan al partitocracia existente en España. O votas a uno o al otro, con programas similares, acciones similares, equivalentes intereses económicos y tasas de corrupción.

Se da por hecho que no podemos hacer nada, que luchar contra el sistema establecido en una tarea que no llevará a nada, tenemos miedo de ser tachados de revolucionarios, con las connotaciones negativas que le ha asignado el pensamiento imperante. Este es el mayor problema de la sociedad en descomposición que nos ha tocado vivir, es más fácil adherirse, no pensar, no "sufrir" el esfuerzo de tener que realizar un proceso intelectual en busca de alternativas, y renunciar a que las cosas se pueden cambiar.

Pero, ¿que pasa cuando una sociedad sucumbe a nivel económico?, que no le queda más remedio que buscar la alternativa con urgencia, sin el adecuado proceso deliberativo, y entonces surge la violencia, la de los que se agarran a lo que se ha demostrado que no es sostenible, un estilo de vida marcado por la decadencia, la injusticia y la desigualdad.

Quedan días contados para el "capitalismo de amiguetes", la partitocracia y un sistema benefactor que pretende ser el que resuelve los problemas a sus ciudadanos.






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