ICO (Inicial Coin Offering)


ICO (Initial Coin Offering) u Oferta inicial de moneda, es una formula popular para recaudar dinero de un nuevo proyecto de criptomoneda. Una ICO resuelve el problema de la distribución inicial de la moneda, ya que está va a quien ha dado su dinero para el desarrollo del proyecto, aaunque este termino quizás se haya quedado desactualizado porque en la situación actual la mayoría de las ICOs son tokens (Coins que no utilizan su propia blockchain si no la de otra cryptomoneda superior, normalmente Ethereum).

Actualmente hay muchas y diversas ICOs, con objetivos muy distintos, pero en lineas generales una ICO es similar a un crowfunding, hablamos de un Proyecto que necesita financiación para salir adelante, entonces recurre al mezenazgo a través de un sistema ICO. Hasta aqui hablamos de Crowfundig típico, pero la innovación llega de la mano de que en la medida de que aportes a un proyecto se te dará un token o cryptomoneda que será una representación del éxito o fracaso del proyecto, algo así como una acción. Y ese token, una vez finalizada la ICO, irá directamente a mercados. Con lo que puedes negociar con tu participación directamente y sin intermediarios. Si el proyecto avanza adecuadamente, el valor del token tiende a subir, si el proyecto fracasa lo contrario. Esto es a grandes rasgos, pero luego se utilizan métodos para que el valor de ese token sea algo más que el reflejo del estado actual de un proyecto, como por ejemplo reparto de dividendos, uso real del token en ese proyecto o incluso el propio proyecto va comprando token a mercado y destruyendolo segun van teniendo beneficios.




Votecoin: altermonetarismo municipal


¿Que te parece si fusilas el software de alguna criptomoneda y creas un instrumento que regala a la gente dinero y activa la economía local? Eso es lo que trata de conseguir el proyecto Votecoin. Si votas en el ayuntamiento ayudando al desarrollo de un democracia directa, recibes monedas que puedes gastar en comercios locales, incluso para pagar impuestos municipales. El ayuntamiento asume la labor de banco central, centralizando la emisión de moneda que se activa si votas. Veremos muchas cosas parecidas y casi todos iran al matadero.

Mis argumentos para vaticinar el fracaso de esta tipología de monedas:

1. Se trata, de nuevo, de una moneda centralizada

2. Dar la atribución a un ayuntamiento para emitir moneda sin contrapartida es darle una máquina de crear deuda

3. Premiar el "mining" por votar es algo parecido a la metáfora del "Disputado voto del señor Cayo" 

4. Si lo que quieres es utilizar la cadena de bloques para tener votos anónimos y certificados, no tienes porque anexarle una moneda 

5. Una moneda tiene éxito cuando tiene liquidez, y esta se consigue con comercio, sobre todo cambistas 

6. Hacer un corta-pega de unas líneas de software y de repente encontrarte que tienes una moneda, dista bastante del ecosistema de programadores que cuentan las criptomonedas que tienen éxito. Implementar la evolución en un fork no es nada sencillo.




altermonetarismo con fijación de precios de cambio asamblea


Después de casi dos años en los que todas las usuarias de FairCoin se habían acostumbrado a una tasa de cambio de 0,05 € (20 faircoin = 1 €), la asamblea de FairCoop ha decidido subirla a 0,0667 € (por lo que ahora 15 faircoin = 1 €).

Este consenso se ha logrado por medio de un proceso de discusión participativo y abierto, no a través manos invisibles del mercado, ni del control autoritario de un banco central. Por primera vez, FairCoin alcanza el hito de decidir su tasa de cambio por un proceso de asamblea abierta. Estamos muy contentos por este logro, que muestra que hay una manera diferente de autoorganizar el valor de una moneda.

Algunos proyectos alternativos plantean una moneda en la que no son necesarios los cambistas, creando un sistema de fijación de precios por asamblea. Esto supongo que implica que los participantes de la asamblea están todos dispuestos a intercambiar a ese precio. Desde luego no implica que ese precio pueda ser válido fuera del grupo de la asamblea.





sobre la cultura de la adhesión en las redes sociales


En los últimos tiempos, si intentas debatir sobre algún tema en un grupo consolidado (un grupo con muchos miembros y en teoría mucha deliberación) en la red y tienes una opinión distinta, surgen los pajilleros de la indignación. Hoy leía una entrada sobre postcensura y el pensamiento grupal, de la que adjunto algunos fragmentos. El ejemplo típico puede ser debatir sobre libre mercado o del fallo del estado.

"La expresión 'pajilleros de la indignación' da nombre a “aquellos que cada mañana buscan en las redes con qué indignarse de modo rápido, como quien busca excitación exprés en páginas porno”. Forman parte de un entorno en el que la censura es creciente, solo que ahora la realizan tus pares y los grupos. Esta nueva censura es eficaz porque acaba interiorizándose. Al anticipar una respuesta hostil, genera un efecto de autocensura: mejor callarse que recibir golpes. La vida social se divide en grupos, cada uno de ellos organizado en creencias ciegas que no admiten puntualizaciones.

Se denominó pensamiento grupal y consiste en adoptar los puntos de vista de los compañeros y de los superiores sin cuestionarlos, simplemente porque son las creencias que todos comparten. En estos entornos, el cuestionamiento está mal visto y es peor todavía si resulta fundado. Se conforma así una serie de creencias que se perciben como incuestionables, un conjunto de axiomas que dan forma al colectivo y a sus decisiones y que solo están un escalón por debajo de la verdad absoluta.
Cuando esto ocurre, el camino para el pajillero de la indignación está abonado. Este tipo de gente es más activa cuanta menos razón tiene, cuanto menos se cuestiona sus convicciones, cuanto menos es capaz de utilizar y entender razonamientos lógicos, de mantener una conversación basada en argumentos y de poner a prueba las ideas para ver hasta dónde resiste su coherencia.
La mayoría de la gente no se atreve a pensar por sí misma, sino que hace lo que hacen todos los demás porque es la mejor manera de sobrevivir. De ese modo, el 'groupthink', es decir, el borreguismo, impregna nuestra vida, lo que lleva inevitablemente a que haya mucha más ineficiencia en nuestra cotidianeidad y mucha más agresividad."